A veces como hoy, la palabra escrita a la que siempre recurro se me hace insuficiente. A veces como hoy, la palabra dicha no aparece de la manera adecuada.
A veces sólo sirve la memoria y aferrarse a ella para no olvidar instantes. Para no dejar de sentirlos, para con la memoria hacerlos presentes prolongando el momento. A veces como hoy es imposible no emocionarse, aunque te pidan que no lo hagas.