No voy a cambiar de Url, ni voy a eliminar el contenido del blog. Pero desde hoy éste blog, no es éste blog.Sino otro blog. EL título es por ahora tentativo.Ya veremos.
Es algo que venía meditando hace un tiempo. Estuve a punto de hacerlo en diciembre cuando me di cuenta que alguna gente leía mi blog para saber de otras personas. No me importa exponerme yo, pero si que otros queden expuestos a través de estas líneas. Pero hay más razones para que también este blog no sea más este blog y es que tengo un estado de ánimo sustancialmente distinto que cuando lo empecé y sobre todo que cuando lo continué a manera de crónica intima de un amor despecho. Porque de esa historia esta cruzado este blog que llamé “Desde el exilio, porque no estoy aquí”. Lo llamé así por mis exilios interiores y mis exilios con el país. Y ese nombre curiosamente sirvió para tropezarme con personas que me han hecho sentir menos solo y menos exiliado. Otra razón importante es que no quiero relaciones que estén mediadas por este blog, por este personaje blog.Como apuntaba un amigo hace un rato: Hay gente que se te puede acercar por aparecer en este blog, así como hay gente que se puede alejar para que eso no pase.Decidí más por lo segundo que por lo primero. Porque agradezco a toda la gente que he conocido de manera virtual y real a través de éste blog.
¿el nombre? El nombre Sin Contemplaciones viene de un libro de Fernando Savater que es una toma de postura que él hace sobre muchas cosas. Cito pedacitos del prólogo: “Pocos disgustos me ha dado a mi Bertrand Rusell pero uno de ellos es un afán desinteresado de conocimiento. Se acabó para mi la filosofia, pensé anonadado porque me conozco y se que soy la persona más interesada del mundo. Debo resignarme a admitir que lo desinteresado, francamente no me interesa.” (…) “Otro maestro aun más venerable que Russell, el inabarcable Aristoteles sostiene que el nivel más alto de la filosofia es la contemplación” (…) “Me creerían si les digo que soy incapaz de contemplación durante cinco minutos seguidos. (…) “¿Comprenden ahora el por qué este libro se títula Sin contemplaciones?” (…) “es un albúm de mis intereses más urgentes, una antología casi sismica de mis tomas de partido. A nadie llamo a engaño. Aunque a todos llamo.”
Pues eso.
