Dónde vivo ahora tengo un vecino gruñon. Se trata como dice mi compañero de casa de un mantuano desubicado. Ayer mientras mi hermano arreglaba la casa (ya tengo closet y lugar para poner las cosas de la cocina y del baño) el señor se apareció acusándonos de extranjeros porque según él los caraqueños no tienen la costumbre de trabajar los domingos. El tipo supongo yo, no debe haber salido en su vida de Los Palos Grandes.De paso amenazó con llamar a la policia. Todo esto y nisiquiera era de noche. El tipo llegó a decir que no podíamos ni hablar porque lo perturbabamos. Ya habíamos tenido un pequeño encuentro anterior cuando el susodicho nos pidió que bajaramos la música. Que no estaba alta y apenas la escuchabamos nosotros. Eso si coherentemente a su solicitud él se puso a lavar la ropa en una lavadora que hacia todo el ruido del mundo. Lo único bueno que tiene el vecino, según mi hermano, son las nietas. Están bien buenas.
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