El viernes de la semana que viene cumplo 32 años. Aun no se si estaré en Caracas. Pero a estas alturas ya espero que si. La verdad es que ha sido un año inesperado, alucinante, lleno de novedades y sorpresas. Mi vida ha dado un vuelco afectiva y laboralmente. Un vuelco para bien diria yo. Abrir puertas y no cerrarselas uno mismo ha sido algo que siempre me he propuesto y este año se han abierto muchas. Aun no decido dónde haré la reunión. En mi casa imposible. Muy chica. Quizás en la Tasca de Juancho por dónde tengo meses sin pasar o en Evios Pizza, que está cerca de mi casa pero es más cara. Ahí veremos.