La oposición entendió que la redistribución de los ingresos es un tema importante para gran parte del país. También logró que se identificaran dos temas que afectan a todos: la corrupción y la inseguridad que fueron centro del debate político electoral pero con el inconveniente que son temas que la gente considera un problema estructural y no de coyuntura cambiable por un gobierno. Además en estos temas hay consenso por parte de todos los actores políticos. Y ese consenso anula buena parte de su aprovechabilidad como tema político.
Pero el tema redistribución del ingreso con Chávez viene asociado a algo que la oposición aun no ha sabido como interpretar. Y es que esa redistribución está asociada con visibilidad social. Los sectores populares sienten que el de Chávez no solo es un gobierno que les reparte real, cosa que se ha hecho más o menos toda la vida sino que los toma en cuenta, los hace visibles, no son unos ranchos que hay que pintar de blanco para esconderlos y ponerlos bonitos.No sé si me explico.
El binomio corrupción – transparencia o como el gobierno prefiere llamar a la transparecia : contraloría social (alguien nota que hablar de transparencia es como hablar de un gasparín y que contraloría social involucra a la gente? )tiene aristas que saldrán a flote cuando los precios del petroleo bajen. Cuando la gente sienta que le afecta a sus bolsillos y a esa redistribución del ingreso petrolero.
Temas que se nos vienen encima son: la educación y el llamado por el gobierno “nuevo republicano”, la autonomía universitaria, la legislación sobre ong y la reforma constitucional. La pregunta que se me viene encima es que si la oposición logrará proponer y articular un discurso que escape a las consignas. Me preocupa que se hable de un equipo técnico para la reforma constitucional cuando los “técnicos” ( como los gerentes de PDVSA , Súmate o especialistas en comunicación) son los responsables de buena parte del desastre de la oposición los últimos años y lo que hace falta es en buena medida es mucha mano izquierda política. Por que lo que viene en ese debate es como introducr cambios dentro de la radicalidad gubernamental, cómo aprovechar sus matices y sus diferencias. Hay una buena parte del discurso gubernamental que es en buena medida apropiable por una oposición inteligente: la democracia participativa, los presupuestos participativos, la contraloría social son temas que hace rato en el contexto internacional no son ni de derecha ni de izquierda. La oposición en el futuro inmediato tendrá que jugarsela más por los matices que por las posiciones super principistas porque será allí dónde se haga la diferencia. Los matices servirán para apalancar a la oposición dentro de los sectores populares..
