Quizás porque mis viejos son de una izquierda no dogmatica (vienen de la izquierda cristiana, militaron en el MAS y daban clases de pedagogía Freinet, Freire) quizás porque aunque militantes de partido, la formación que me dieron fue sobre todo libertaria, posiblemente también por la cooperativa escolar en la catalana Barcelona en la que me tocó estudiar (los alumnos decidíamos si pasabamos o no de grado con un compromiso con nuestros padres y profesores, no más de 15 alumnos poor aula). Quizás por que mis viejos nunca nos formaron con dogmas y nos abrían las puertas desde chicos para que tomarámos nuestras decisiones. Quizás por todo ello me obligué desde chico a verle a todo la contracara, a no tomar las verdades como absolutas, a desconfiar de cuando me vendieran una idea. Asi las cosas siempre me he obligado a ir a las fuentes más directas sobre los temas. No escribir/ ni opinar tanto sobre lo que se dice como lo que se escribe. Y es que con frecuencia los declaradores profesionales solo cuentan una parte de la historia. Y solo conociendo de antemano la otra parte o al menos mosqueándose lo suficiente como para no creer a pies juntillas lo que te dicen puede uno saber que existe al menos otra cara del asunto. Y esto es siempre.

Por ejemplo, siempre me pareció sospechosa esa especie de paraíso que nos tratan de vender las organizaciones basadas en ideologías.Los partidos, por ejemplo, los de izquierda en mi caso y particularmente esos que se llaman marxistas leninistas. La receta que le vendían a uno era simple, demasiado simple para ser verdad: podemos construir el paraíso aquí, tomamos el poder, asumimos el Estado y gobernamos para los trabajadores y exluidos y luego deshacemos el estado que hemos creado y zuas llegamos al comunismo.Y comieron perdices y fueron felices. Pero lo cierto es que allí estaba la Unión Soviética con personajes por setenta años entronizados en el poder y nada que lo soltaban para llegar al ansiado comunismo. Llegaron a mis manos también las revistas Sputnik que en sus últimos años resultaron ser una crónica pormenorizada de la caída de la Unión Soviética y del desmontaje de muchas historias oficiales porque tanto esa revista como Socialismo Teoría y Práctica estaban llenas de revisiones históricas. Después, una visita a Cuba me puso en evidencia que el hombre nuevo no estaba por ningún lado. Y me hacía preguntarme si debía estar. Quiero decir, ¿que un país cualquier se pretenda una fabrica de hombres nuevos no es un tanto sospechoso? Y miren que lo dice alguien que fue formado para vivir en un mundo que no existe (cooperativo, solidario, de apoyo mutuo, igualitario etc). Pero es que la cosa no es muy distinta cuando uno se encuentra con el discurso neoliberal. En algún momento de mi vida hice un par de cursos de economía en el Centro de divulgación de conocimiento económico (CEDICE) conocido centro de promoción del liberalismo en Venezuela. Significó para mi confrontarme con mis creencias, verlas desde el otro lado, escuchar tanto argumentaciones sólidas, como irreverentes, exageraciones y un culto a la empresa privada que la verdad a mi no dejaba de hacerme un tanto de gracia (supongo que en economía me encuentro ubicado entre el keynesianismo y el gradualismo que apunta Stiglitz). Pero también sirvió para aprender a ver los matices, entre neoliberlaismo, liberalismo clásico, conocer las propuestas de capitalismo popular, o las justificaciones para promover el dólar como moneda continental. Del lado de la izquierda los matices los conocía un poco más y como digo desde hace un tiempo yo me ubico más en esa izquierda que impactó al mundo del 68 para acá. Pero lo interesante es que leer, leer enfocándose a leer de manera contrastada. Leer no solo lo que le confirmen las creencias a uno sino también lo que se las niega es un tremendo ejercicio que le abre a uno las miras. Para la política pero también para cualquier otra cosa. Yo creo en la teorías de Darwin de selección de las especies. Me parece que es la explicación más razonablemente explicada sobre la evoluciñon de las especies. Pero no por ello voy a dejar de leer sobre el diseño inteligente creacionista.El asunto es que uno se enriquece leyendo de manera contrastada, porque más allá de las creencias, esto le obliga a uno a aprender a ver los matices.Liberándose en el camino de parte de los prejuicios que uno pueda tener. Incluso aunque uno tome su propio partido, puede ver y hacer un esfuerzo por comprender al otro y eso creo que también es periodismo.