Yo era uno de los que quería ver la exposición Bodies revelead que trajo Evenpro al país. Se trata de una exposición a la que le he seguido la pista desde hace años. Una manera de ver el cuerpo humano por dentro en situaciones reales. Por eso cuando en un primer momento supe que la habían clausurado por que aparentemente no habían descrito bien lo que habían ingresado al país (cuerpos humanos plastificados) me llamó la atención (¿acaso tendría el seniat una categoría para cadaveres plastificados?). Me interesé aun más cuando un amigo me asomó que el cierre de la exposición por parte del Seniat y la averiguación sobre qué realmente eran los cuerpos sería por motivos religiosos (Vielma Mora habría dejado su huella en el Seniat). Pero me preocupé cuando leí  que  el presidente había despotricado en su programa televisivo de la exposición calificándola de “barbarie”,”macabra” y dijo que evidenciaba “la inmensa descomposición moral que sacude al planeta”. Además en la nota de Reuters se indica que el presidente mismo decidió el cierre de la exposición. El presidente  Chávez tiene el derecho que le guste o no la exposición, lo que no tiene derecho es a imponernos su gusto a los demás. Y mejor dicho, no su gusto, más bien su moralidad. Porque el peligro aquí es que se pretenda imponer una “moral revolucionaria”, “socialista”,” bolivariana” en los términos que la entiende el gobierno. Y en realidad nisiquiera el gobierno. Una sola persona: el presidente Chávez.

Y si a eso le sumamos los informes provenientes de la Gobernación de Miranda que dicen que el gobierno de Diosdado Cabello desincorporó 46 mil volúmenes de las bibliotecas de ese estado por razones ideológicas el panorama que tenemos enfrente es desolador ( Si las razones no eran ideologícas bien hubieran podido comprar los mismos libros). Es suficiente para revelar el avance de un gobierno que quiere imponer una forma unívoca de pensar.