02-24-10
Crónicas incompletas de Carnaval
Llegamos al terminal de La Bandera. Es viernes antes de Carnaval. Son cerca de las seis de la tarde. No teneos pasaje y el lugar está a reventar de gente. En las afueras alguien grita que 200 hasta barquisimeto. Una barbaridad hasta ahí mismito. Seguimos escuchando y preguntando. Alguien grita “mérida,mérida,merida” como si fuese un loro entrenado. Lo seguimos, no solo nosotros sino como diez más. El viste una camisa azul con rayas blancas y lo seguimos nosotros que cada vez somos más gente detrás siguiéndole el paso como si fuese el líder de una estampida animal.Llegamos a una puerta y allí le dicen a él, al líder que no, que por allí no se puede pasar. El da un nombre clave y no le para.Insulta al portero y vuelve a caminar y nosotros tras él recorriendo el terminal. De un lado a otro, de otro a un lado, bajamos unas escaleras, somos ya tantos que solo seguimos a alguien más.Vemos llegar a un grupo hasta una nueva puerta, pero no al líder que nadie sabe ya donde está. No le vemos.Nos perdemos y nos mezclamos con el resto, con el todomundo porque ya dejamos de ser bandada.
II
Acaba de llegar un bus. Un expresos de dos pisos, de los que mientan buscama. Mi novia va y pregunta. Le dice a un conductor que si quedará algún puesto. Nosotros no tenemos pasaje. El le dice que si. Que se espere.Que tiene que ver o que ya verá. Empieza entrar la gente pasaje en mano. Ya pasan de las 7 y 30 y cuentan 36 personas a bordo. Quedan puestos. Pero ahora es que empieza a llegar la gente. Todo el mundo retrasado parece que van arruinando minuto a minuto nuestras esperanzas. Se montan siete de un golpe y luego cinco más. Junto a nosotros espera también una pareja con dos carricitos. Y hay algunos ás dispuestos a viajar como sea. Y sigue llegando la gente con pasaje y nosotros justo al frente de la puerta viéndolos entrar. Yo miro para un lado o para otro y mi novia me reclama: “Esto es un asunto de contacto visual, mira al conductor” Y entonces me paso el rato buscando la mirada del conductor o en su defecto del colector. Quedan 11 puesto y a cada persona nueva que como nosotros se acerca a preguntar porque no tiene pasaje le dicen lo mismo, que no hay, que está full o en el mejor de los casos que después de la parejita, de la otra parejita con muchachos y del señor con bigote que parece al invencible galo Obélix. Quedan seis puestos. Cuando ya creo que vamos a entrar llegan más retrasados. Nos dicen que solo quedan dos. Uno en la parte de arriba y otro con los conductores. Si no tenemos problemas estamos adentro. Desde luego que no tenemos ningún problema al respecto. Mi novia me pregunta si va ella adelante con los conductores. Yo no la dejo ni pensarlo. No es que sea desconfiado pero si fanático de las películas de terror. Ella arriba y yo con los conductores.
III
Son dos los conductores aunque se turnan. El más joven que justo está cumpliendo 32 años hoy cuando el bus está retocediendo ve a una mujer con una maleta y dos bolsos. Una blanca de razgos morenos, pelo ensortijado, caderona y otras onas. El le dice que si no tiene problemas en ir allí con un banquito que le traen más tarde se puede subir. Yo estoy en mi cómodo asiento de copiloto y ella a un lado parada. Hasta ese momento no quedaba supuestamente ni un puesto más. Llega el colector para cobrarme ¿Pregunto que cuánto es finalmente? Esperando que me dijera que eran 200 por persona. Pero no son cien. Pago sorprendido aun de que había perdido mi tiempo arreglando varias veces la plata, pensando en regatearle. El pasaje me estaba saliendo más barato de lo que incluso me hubiese salido comprandolo en el terminal privado donde primero miré.
IV
-”Mi nombre es Lucila, pero me puedes decir Lucía”, dice ella cada vez que se presenta. Ella es la joven de 34 años que me acompaña a mi y al conductor en este viaje.El otro conductor, luego de un corto rato de compañía entró al camerino a dormir. Dice que tiene 10 años trabajando con una familia cuidándole los muchachos. Y que hubo un tiempo que hacía horas extras cuidando también otros hijos. No tiene hijos, no. Dice que no quiere tener. Ni marido. Ni perro que le ladre. No soy yo el preguntón que no pierde la maña profesional. Es el cumpleañero conductor que se muestra interesado. El coquetea, se insinúa. Ella esquiva muy femeninamente sonriendo. Dice que se mantiene parada por la gastritis, que le duele más cuando se sienta en el banquito.Yo me voy durmiendo. Al regreso de la parada nocturna, el conductor es el que estaba en el camerino. Y Lucila tampoco está sentada a mi lado. Cuando pregunto él lo que hace es sonreírse. Los dos sabemos dónde está.
V
Eso de ser conductor de autobuses expresos no es cosa fácil.Nunca se está en casa, las mujeres desconfían de uno, porque juran que como los marineros se tiene una en cada puerto y de paso los dueños de los autobuses son mala gente. Esto me lo cuenta uno de los conductores, que también cuenta que el de ese autobús no lo es tanto, que es un señor que los despide y hasta los bendice cada vez que salen. 140 mil bolívares por viaje es lo que ganan y solo les dan para una comida diaria. La otra que se la resuelvan.Generalmente en las paradas de autobuses les dan comida a cambio de la mucha gente que llevan a comer.Antes les daban para dos comidas.Pero ya nada es como antes.
VI
La Feria del sol de Mérida es un desmadre.Lo sabemos desde que entramos. Una cola retrasa nuestra llegada al terminal. Pero es poco comparado con lo que veremos esa noche. Por la Ley Seca prohibieron varios de los conciertos. Pero eso en realidad no parece importarle a nadie. Pues la cerveza y los pinchos corren por la calle que conduce al coso de toros y más allá. Los carros están parados por todos lados y yo no termino de comprender porque siquiera los dejan pasar.Pero es sabroso caminar por allí toreando carros y gente. Bailando un poco aquí y allá y pasando por lugares que hasta hace pocos días estaban incendiados literal y literariamente.Nosotros bajamos caminando a unos amigos que buscan a unos amigos que no son los nuestros que al parecer están en un lugar más allá que acá. Seguimos la corriente y el espíritu de la noche. Me provoca varias veces bailar. Nos tomamos una cervecita aquí y allá y lo hacemos poco porque hay otros que toman aquí, aquiita y como no también allaíta.
VI La mañana siguiente de desmadre vamos a desayunar al mercado. EN Mérida, decidimos que comemos pastelitos. Confieso que a mi no me gustaron para nada. He comido mejores en Caracas. Estos parecen pastelitos industrializados, comprados por cajas al por mayor. La carne parece esencia. Los paso con abundante picante. Pero allí mismo luego dar una vuelta por todo el mercado viendo cuanta tiendita se puede encontrar decidimos arriesgarnos a probar el Levatón andino. Un menjurge potente e hipercalórico que tiene un monton de ingredientes que hacen que uno no pueda pensar forma que aquello sepa sabroso. Pero lo sabe. Lo acalora a uno en todos los sentidos posibles. y como no, se disfruta.
02-10-10
En internet cabemos todos
Un grupo de venezolanos, como tú , como yo, como muchos queremos llamar la atención sobre internet, su uso, su importancia para el desarrollo del país, sus posibilidades y necesario de la alfabetización digital. La red no es de nadie, ni de ningún sector pero es necesariamente de todos (los venezolanos en este caso) y hay que contar con ella como un espacio para el debate y la construcción común de un país. Así que yo lo subscribo ¿Lo subscribes tu? Si es así reenvíalo.
Aquí también lo puedes leer y dejar tu opinión
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Muchos debates en estos días tocan el tema del uso de internet en Venezuela; nosotros
queremos proponer algunos puntos para esa discusión. Nuestra premisa es que Internet
es prioritaria para el desarrollo de Venezuela, tal como establece el Decreto 825.
Pensamos que es necesario trabajar juntos para:
• Impulsar políticas públicas para promover el acceso universal, no
discriminatorio y abierto a las tecnologías de información y comunicación en
Venezuela.
• Promover programas para que tod@s l@s venezolan@s cuenten con las
habilidades necesarias para usar Internet para el desarrollo social,
económico, propio y de sus comunidades
• Ampliar las garantías al libre acceso a la información a través de internet.
• Fomentar condiciones que promuevan el ejercicio de la libertad de expresión en
internet, en un marco de autoregulación basado en la diversidad de
opiniones y de múltiples visiones de los hechos, que puedan ser evaluados
libremente por los usuarios de estos medios, y por las comunidades que generan y
difunden información.
• Reconocer que Internet permite al usuario generar visiones alternativas más
allá de las impuestas por los grandes medios de comunicación (privados y
gubernamentales) permitiéndole interactuar con diversas fuentes informativas,
incluyendo relatos no mediatizados de testigos y protagonistas de los hechos.
• Abrir oportunidades para que todos l@s ciudanan@s puedan usar la web social
como espacio para el diálogo plural y democrático, sin exclusiones partidistas
y orientado al consenso sobre el bienestar público.
• Reivindicar la info-alfabetización como un derecho social, dado que el
desarrollo de destrezas informáticas que le dan al ciudadano mayores posibilidades
tanto para aprender autónomamente, como para colaborar en proyectos
colaborativos o colectivos.
• Demandar los aportes del Estado y la contribución del sector privado para el
desarrollo de infraestructura de red y ampliación del acceso a la
conectividad para superar la brecha digital que aún persiste en Venezuela.
• Reconocer que Internet no es un lujo sino un recurso clave para el combate de
la pobreza y el logro de los objetivos nacionales de desarrollo.
• Rescatar la plena vigencia del Decreto 825 y que su espíritu democratizador guíe
la legislación futura sobre acceso y uso de internet en Venezuela.
Hoy, cifras oficiales indican que 7,9 millones de personas -30% de la población total del
país- son usuarios de internet en Venezuela (CONATEL, Ago. 2009). Queremos un plan
nacional concertado que conecte a los desconectados para eliminar la brecha digital
por edades, por regiones y por niveles socio-económicos en esta década.
Todos adentro
#todosenred



