06-17-07
El periodismo y yo. La palabra precisa.
Siempre digo que el periodismo es echar el cuento. Un cuento con muchas limitaciones. De espacio, de lenguaje y de tiempo para empezar. nosotros recreamos la realidad (o una parte de ella) con el lenguaje. No todo el mundo que lee, escribe o que es útil para escribir una información entiende que escribir periodisticamente es mucho más que poner unas comillas aquí o allá, que relatar un hecho con su 5wh, que desgrabar unas cuantas preguntas. Vamos de lo sencillo a lo complejo: los problemas de espacio ¿sencillo? Bueno ya veremos. A uno lo mandan a hacer una nota si tienes suerte ya sabes cuanto va a ocupar, sino te enteras cuando regresas de cubrir la información. Y claro no siempre las informaciones tienen el espacio que se merecen. Pero seamos honestos, no todas las posibilidades de notas son lo que uno espera y más de una vez uno va por una noticia y lo que hay es un caliche. Y al llegar toca de todos modos llenar el espacio.Y si la cosa es una nota que no vale mucho la pena de todos modos hay que escribirla para llenar el espacio (supongo que los de internet tendran otras complicaciones).Pero vamos uno va aprendiendo los metodos para completar las noctas calichosas con el tiempo.Generalmente se traduce en incorporarle el contexto al final de la nota y el contexto mi estimada gente son las noticias anteriores sobre el tema. También la experiencia me ha enseñado que a esas pequeñas notas calichosas puede darle una vuelta en la escritura. Escapando un poco del convencionalismo.Recuerdo cuando me tocaban guardías los domingos, generalmente en las mañanas los alcaldes nos regalaban actividades que nosotros debíamos convertir en noticias, en informaciones atractivas y para mi el asunto siempre fue un sabroso reto creativo. Sabía que esos días me podía poner un poco más creativo, darle un poco más de ambientación a la nota y no limitarme al puro dato. A eso que Bastenier llama la nota seca.
No hay nada más terrible que le manden a uno a editar una entevista de un entrevistado quisquilloso. O más bien como fue en mi caso de un entrevistado militaroso, un comandante de las FARC-EP. Mi primera entrevista a un comandante guerrillero, hecha en algún lugar de Caracas. La entrevista como corresponde la hice con preguntas bien argumentadas. Y hasta me dieron dos páginas para publicarla pero luego a la hora de montarla llegó la solicitud: Rodolfo las preguntas están muy largas. Bueno pero así las hice, que no, que hay que recortarlas y luego me tocó a mi editar esas preguntas sin que perdieran el espirítu de lo que había preguntado y sobre todo que la nueva pregunta no traicionara la respuesta que él me había dado. La cosa no estuvo fácil, dudé pero finalmente quedé bastante conforme con el resultado.
Una entrevista es siempre una representación. La representación de una conversación. No es de ninguna manera la conversación transcrita. La mayoría de la gente pasaría por idiota si uno se limitara a transcribir las grabaciones de la conversación . Porque los entrevistados suelen ser redundantes, disgresivos y/o mal hablados y eso de manera general se ve bastante mal cuando toca leerlo. Asi que uno tiene licencia para poner sinónimos, eliminar redundancias a menos que aporten alguna cosa, eliminar disgresiones que no aporten nada, recortar preguntas,condensar respuestas y hasta cambiar el orden de la conversación para hacerla más atractiva. Todo se vale menos traicionar lo dicho , el espirítu de lo dicho, en la conversación. Por todo eso uno como periodista solo cuenta con la ética para serle fiel (en lo que dijo) al entrevistado y al lector.Por eso uno debe estar siempre vigilante, de la coma, del punto y de la palabra precisa que puede llegar a ser tan apasionante.
05-24-07
El periodismo y yo. Cuando buscan ganarte.
Uno como periodista se la vive entre varias aguas. Se la pasa entre gente que quiere llamar el interés y la atención de uno para que uno apoye su agenda, su causa, la destaque y emerja entre el montón de cosas importantes que pasan cada día. Es algo con lo que hay que aprender a moverse, con lo que hay que trabajar y vivir. Lo básico es que uno no debe hacerse amigos de las fuentes aunque estas siempre trataran por todos los medios que uno se sienta como tal. Alguna vez leí ,en algún lado que no recuerdo, que si uno se ha hecho tan amigo de la fuente como para no poder hablar mal o en contra de ella es mejor que se retire del periodisimo. Las fuentes siempre tratan de ganárselo a uno con atenciones. Hay desde luego las cosas de trabajo: si uno escribe de música que le den las entradas para el concierto pues es pasable. Siempre y cuando sea la cosa para uno (y el fotográfo) , y uno no termine de sentirse comprometido de manera especial con esa persona, empresa o lo que sea. No siempre se tiene claro y vale la pena recordarlo pero uno no está comprometido a escribir bien aunque muchas veces se espera que uno lo haga. Con el cine sucede algo similar, con la tecnología y por supuesto también con la economía y la política si bien de manera no tan evidente.
Recuerdo el caso de CEDICE (el centro de divulgación para el conocimiento económico). Ellos todos los años, varias veces al año, dictan un curso para periodistas.Yo lo he hecho un par de veces porque no siempre se tratan exactamente los mismos temas y porque el curso es actualizado a la realidad económica del momento y a las inquietudes que los periodistas puedan tener. Y la verdad es que todos los ponentes son excelentes profesionales y poder tenerlos juntos a lo largo de tres meses no tiene precio ¿o sí? El precio en este caso es sobre todo la parcialidad. Pues es el programa de estos cursos promueve desde distintos puntos de vista una postura económica y política determinada y al finalizar el trimestre se tiene además una buena agenda de personas que avalan claramente las posturas de esta ONG, que muchos colegas terminaran entrevistando como referencia y “cerrada la rueda”. El interés en influir es tan importante para ellos que periodicamente convocan a distintos periodistas: corresponsales de prensa regional, de radio, televisón, de prensa caraqueña o de instituciones del Estado. La última vez que lo realicé fueron convocados especialmente periodistas que trabajaban en instituciones del Estado. Como resultado, periodistas que trabajan para un Estado que promueve una mayor intervención del Estado en la economía recibían un curso que durante tres meses los formaba sobre la necesidad de achicar el estado o incluso las buenas razones que podría haber para eliminar el Banco Central. Al finalizar el curso una compañera periodista de televisión fue ascendida de reportera a ancla de la sección de economía. También cuando el curso terminó les dieron a todos un cheque por los traslados hechos para hacer el curso. Yo en su momento me negué a aceptarlo con el argumento que me parecía excesivo que encima que le daban a uno gratis un curso de tres meses también le pagarán por asistir. Así que al final mi cheque quedó registrado como una donación mia a esa ONG.
Otro caso, más bien político, me ocurrió luego de que entrevistara a el comandante Ariel de las FARC. Trabajaba yo para El Diario de Caracas y gracias a un amigo de la juventud comunista tuve el chance de entrevistar a este personaje (otro dia cuento los detalles de esta entrevista). De paso en las páginas internacionales del EDC trataba yo de equilibrar la información sobre Colombia poniendo a las distintas partes permanentemente. Lo cierto es que gracias a eso empecé a recibir todas las semanas un boletín de la embajada colombiana que destacaba la postura del gobierno colombiano sobre el conflicto en su país. Y un día recibí la invitación para cenar con el nuevo embajador colombiano y descubrí allí que era uno de los cuatro periodistas invitados para esa cena. Al final de la cena recibimos cada uno de nosotros uno de los tomos que compendían la obra periodística de Gabriel García Márquez. No pude evitar aceptarlo. Pero tampoco dejé de entrevistar a Ariel en una segunda oportundad. Y sí, también tuve con él un par de conversas privadas en las que me explicaba cuales eran a su juicio las condiciones del conflito en Colombia. Evidentemente también tratando de influir.
PD1:
Aclaro por cierto que yo no creo en conspiraciones y que de manera general no me parece mal que se quiera tratar de influir sobre lo que se dice en los medios. Pero creo que uno debe tratar siempre de no dejarse llevar por estos procesos de influencia poniéndolos siempre en su lugar.
PD2: Aclaro también que aunque tengo importantes diferencias con CEDICE respeto su trabajo, porque me parece que son un poderoso centro de pensamiento (un think tank – aunque quizás un poco chico-) que tiene muy definida su agenda y que en Venezuela podrían hacer falta más centros que funcionaran de esta manera pero claro preferiblemente de ideologías diversas. Además en sus cursos hay toda la libertad para preguntar y cuestionar a los entrevistados lo cual me parece bien saludable.
05-21-07
El periodismo y yo .Aprender a comprender al otro
Quizás porque mis viejos son de una izquierda no dogmatica (vienen de la izquierda cristiana, militaron en el MAS y daban clases de pedagogía Freinet, Freire) quizás porque aunque militantes de partido, la formación que me dieron fue sobre todo libertaria, posiblemente también por la cooperativa escolar en la catalana Barcelona en la que me tocó estudiar (los alumnos decidíamos si pasabamos o no de grado con un compromiso con nuestros padres y profesores, no más de 15 alumnos poor aula). Quizás por que mis viejos nunca nos formaron con dogmas y nos abrían las puertas desde chicos para que tomarámos nuestras decisiones. Quizás por todo ello me obligué desde chico a verle a todo la contracara, a no tomar las verdades como absolutas, a desconfiar de cuando me vendieran una idea. Asi las cosas siempre me he obligado a ir a las fuentes más directas sobre los temas. No escribir/ ni opinar tanto sobre lo que se dice como lo que se escribe. Y es que con frecuencia los declaradores profesionales solo cuentan una parte de la historia. Y solo conociendo de antemano la otra parte o al menos mosqueándose lo suficiente como para no creer a pies juntillas lo que te dicen puede uno saber que existe al menos otra cara del asunto. Y esto es siempre.
Por ejemplo, siempre me pareció sospechosa esa especie de paraíso que nos tratan de vender las organizaciones basadas en ideologías.Los partidos, por ejemplo, los de izquierda en mi caso y particularmente esos que se llaman marxistas leninistas. La receta que le vendían a uno era simple, demasiado simple para ser verdad: podemos construir el paraíso aquí, tomamos el poder, asumimos el Estado y gobernamos para los trabajadores y exluidos y luego deshacemos el estado que hemos creado y zuas llegamos al comunismo.Y comieron perdices y fueron felices. Pero lo cierto es que allí estaba la Unión Soviética con personajes por setenta años entronizados en el poder y nada que lo soltaban para llegar al ansiado comunismo. Llegaron a mis manos también las revistas Sputnik que en sus últimos años resultaron ser una crónica pormenorizada de la caída de la Unión Soviética y del desmontaje de muchas historias oficiales porque tanto esa revista como Socialismo Teoría y Práctica estaban llenas de revisiones históricas. Después, una visita a Cuba me puso en evidencia que el hombre nuevo no estaba por ningún lado. Y me hacía preguntarme si debía estar. Quiero decir, ¿que un país cualquier se pretenda una fabrica de hombres nuevos no es un tanto sospechoso? Y miren que lo dice alguien que fue formado para vivir en un mundo que no existe (cooperativo, solidario, de apoyo mutuo, igualitario etc). Pero es que la cosa no es muy distinta cuando uno se encuentra con el discurso neoliberal. En algún momento de mi vida hice un par de cursos de economía en el Centro de divulgación de conocimiento económico (CEDICE) conocido centro de promoción del liberalismo en Venezuela. Significó para mi confrontarme con mis creencias, verlas desde el otro lado, escuchar tanto argumentaciones sólidas, como irreverentes, exageraciones y un culto a la empresa privada que la verdad a mi no dejaba de hacerme un tanto de gracia (supongo que en economía me encuentro ubicado entre el keynesianismo y el gradualismo que apunta Stiglitz). Pero también sirvió para aprender a ver los matices, entre neoliberlaismo, liberalismo clásico, conocer las propuestas de capitalismo popular, o las justificaciones para promover el dólar como moneda continental. Del lado de la izquierda los matices los conocía un poco más y como digo desde hace un tiempo yo me ubico más en esa izquierda que impactó al mundo del 68 para acá. Pero lo interesante es que leer, leer enfocándose a leer de manera contrastada. Leer no solo lo que le confirmen las creencias a uno sino también lo que se las niega es un tremendo ejercicio que le abre a uno las miras. Para la política pero también para cualquier otra cosa. Yo creo en la teorías de Darwin de selección de las especies. Me parece que es la explicación más razonablemente explicada sobre la evoluciñon de las especies. Pero no por ello voy a dejar de leer sobre el diseño inteligente creacionista.El asunto es que uno se enriquece leyendo de manera contrastada, porque más allá de las creencias, esto le obliga a uno a aprender a ver los matices.Liberándose en el camino de parte de los prejuicios que uno pueda tener. Incluso aunque uno tome su propio partido, puede ver y hacer un esfuerzo por comprender al otro y eso creo que también es periodismo.
05-19-07
El diseño y yo. Mi pequeña revancha.
Algunos pueden haberlo notado porque me la paso comentando el diseño y el rediseño de diarios.Algunos habrán entrado a éste blog a través de textos más íntimos o más políticos pero para los que no lo hayan notado a mi el diseño y en concreto eso que llaman el diseño de la información es algo que me apasiona. La otra filia gráfica que me posee es la de las tipografias. Aquí nunca lo he escrito, nunca lo he contado pero es que estos gustos en particular tienen como todo una razón de ser. En mi caso tres razones: el encuentro temprano con el proceso de producción de un periódico, mi encontronazo con diseñadores que saben usar el software pero no siempre diseñar, y por último llevarle la contraria a mi estimada profe de Artes Gráficas, la excelente Carmen Riera que cuando terminé el semestre en que vi su materia me dijo que se notaba que yo era bueno para la escritura, que tenía sentido de la información.Insinuando que lo mio definitivamente no era el diseño. Y lo confieso mis prácticas nunca fueron de las mejores.Asi que cada texto que escribo sobre diseño de la información es mi pequeña revancha.Este será el primero de una serie de textos de una pequeña celebración personal y es que en octubre cumplo 15 años de ejercer la profesión y que me paguen por ello. Pero empecemos por el principio.
1) El encuentro cercano con los procesos de producción:
Cuando en 1992 empecé a trabajar en un irreverente mensuario universitario, me tocaba hacer varias cosas además de escribir. Y una de ellas era el montaje de los artes finales.No, no la diagramación, eso vino poco después, sino el montaje. Teníamos una pequeña impresora laser que imprimía en hojas de tamaño oficio y me tocaba a mi pegar las hojas para convertirlas en el arte final tamaño tabloides desde las cuales se hacian las planchas, además de incorporarle las fotos ya tramadas. Fueron generalmente largas noches de rubber cement y confieso que en las ediciones aniversario uno terminaba gustosamente mareado (era un huelepega y no lo sabía). una vez que dejamos de mandar a tramar las fotos y descubrí que el escaner también escaneaba grises pues yo era el responsable de escanear todas y cada una de las imágenes que publicabamos. Ese sería mi primer encuentro con el diseño. Me tocaba ver todos los meses las páginas del periódico. Mi segundo encuentro sería el pagemaker 3.5 . Para aquél entonces nosotros diagramabamos todo el periódico en una Macintosh classic, que si mi memoria no falla tenía una pantalla de apenas 13 pulgadas ( y pensar que hoy en día conoce uno diseñadores que se incomodan por trabajar en una de 17 pulgadas). Para mi que en mis publicaciones estudiantiles hacia mis dos columnas a mano ( parte de mi formación fue fanzinera), y ubicaba el espacio para el texto y la imágen; el Aldus Page Maker fue todo un descubrimiento como también el photoshop. Podía recortar y pegar digitalmente.
2) mi encontronazo con los diseñadores.
Los cuatro gatos que hacíamos el periódico entonces también eramos como dije antes los responsables de su diseño y maquetación. Aunque cuando yo entré ya tenía desde luego un diseño. Sus carácteristicas: la numeración de las páginas era en palabras, no en números y en la parte superior y en el centro iba un recuadrito con el nombre del periodico,en la esquina externa iban las imágenes gráficas que identificaban a las secciones y que invariablemente eran hechas por un diseñador amigo (creo que cuando entré por la entonces esposa del dueño del coroto) además toda la página era bordeada por una fina línea. Pero con el tiempo nos vimos en la necesidad de rediseñar el periódico más profundamente fue allí cuando decidimos recurrir a los diseñadores. Para que nos dieran un cambiazo y que conseguimos. Bueno que nuestro periódico también fue escuela para algunos
. Pero que también con la moda web no había tantos diseñadores que estuvieran estudiando que supieran de diseño para medios impresos. Asi que muchas veces mientras los diseñadores nos hacían sus propuestas gráficas, nos tocaba a nosotros enseñarle los detallitos: desde como hacer bien un pdf para impresión, cómo convertir los textos en curvas, que el tabloide que aparece por defecto en el pagemaker no es necesariamente el que nosotros usamos (luego de diagramadas todas las páginas), que el color negro, no es lo mismo que el negro registro y que no todo lo que se ve tan bonito en pantalla se ve necesariamente igual en papel. Cosas por el estilo. Cosas que por cierto también habíamos aprendido nosotros a los golpes.
Pero también yo empecé a notar que habían modas en el diseño. Modas que a veces eran como excesivas porque hacían que todas las publicaciones se parecieran (recuerden principios de los noventa internet no estaba tan establecido). Recuerdo en particular el rediseño que nos hicieran unos estudiantes de Prodiseño (hicieron uno para nuestro encarte musical y otro para el ya entonces quincenario. Me refiero aquí a éste último), y es que aunque el diseño tenía un particular atractivo: todo el concepto es que el periódico era una carpeta, de hecho las secciones estaban con tipografía tipo maquina de escribir pero los títulos, esa cosa que todo el mundo ve (en formata bold italic para más señas) en breve tiempo también las usarían: Radar (un suplemento universitario que hacía Urbe para El Universal), Estampas y nosotros. Pero no era solo la tipografía sino también la manera como estás eran tratadas. Siempre los títulos sobre recuadros u ovalos en diapo que se integraban a una línea vertical del lado externo de la página. Yo inistía que aquello con tanto parecido no le terminaba de dar una identidad propía al periódico y uno no dejaba de preguntarse porque tenía que haber tantos parecidos. Nos los cuestionabamos con los pelos en la mano. Para entonces en el periódico intercambiamos nuestra publicación con otras de Argentina, México, País Vasco, Chile, Colombia y todas se lo puedo aseguirar eran bien distintas una de la otra.
3) Llevarle la contraria a Carmen Riera.
De tanto lidiar/ trabajar con diseñadores me di cuenta de una gran debilidad y es que buena parte de los diseñadores no leen. Miran pero no leen, por eso uno casi nunca debe confiarles al revisión de un texto final, la incorporación de correcciones o si quiera la mirada final de un diseño que incorpora texto. La más de las veces no ven un sumario aunque tenga errores. Por eso la mirada final siempre la hacía un periodista responsable, que no es que no se le pudieran escapar errores pero al menos los más obvios se revisaban. Pero estas líneas no son para hablar de lo poco que leen la mayoría de los jóvenes diseñadores sino de que al darme cuenta de ello vi una oportunidad. Me dediqué yo a leer de diseño, de rediseño de la información, de tendencías gráficas, de infografías. Me volví un fiel lector de la web de la empresa de Mario García, fui subscriptor del boletín gratuito de Innovation mientras existió, me paseaba por el Poynter buscando textos que me pudieran interesar, luego descubrí un par de sitios dónde uno podía ver gratis las portadas, al menos las portadas de muchos diarios del mundo, le seguí la pista al diseño de Cultura/s, a Tentaciones y su transformación en EP3, o la revista femenina Donna en sus diversas variantes italana, española, y todo el proceso del WSJ, me bajo la revista digital de la SND méxico (Area 11), estoy pendiente de los premios Malofiej y de los NH. En el interín de tanto buscar me tropecé primero con un par de blogs: visualmente, y maquetadores dónde diseñadores de medios hablan de lo suyo, diseccionan tendencias, entrevistan gentes, opinan y deabten. y yo allí de mirón. Por supuesto de un blog uno salta a otro y ultimamente me he tropezado con Cuatro Tipos, Letritas y algunos más que se me escapan del tintero.
Y hay claro una razón que abarca todo lo antes dicho y otros cuentos que echaré en el futuro y es que siempre me he visto como algo más que un redactor. Especialmente cuando me di cuenta de mi diferenciada formación, yo a diferencias de la mayoría de la gente que egresa de una escuela conocía (y conozco) cómo se hace un periódico de pe a pa. Por que me ha tocado desde cobrar los cheques, llevar los artes finales, maquetear el periódico, organizarlo, conceptualizarlo como producto, hacerle edición a los textos, escribir el horóscopo, y sobre todo para mi el momento más especial me he manchado muchas veces las manos de la tinta de un periódico recién impreso. También lo he olido.
En fin hasta aquí por hoy. Les debo los enlaces. Pero con los nombres para eso está google.
01-20-07
Pasión por el periodismo
Una amiga, la Jamsg, me hace una pregunta por el gtalk: ¿de casualidad conoces un libro, revista, artículo dónde los periodistas hablan sobre lo que hacen?
No se refería a un libro sobre técnica, tampoco uno sobre eso que llaman la comunicación social, sino sobre periodismo. La primera fuente que me vino a la cabeza fueron las relatorías que publica la Fundación de Nuevo Periodismo en su sitio. Recordé una relatoría de un taller de Miguel Bastenier y otro texto de Tomás Eloy Martínez de cuando la FNPI daba sus primeros pasos. Pero en la cabeza tenía rondando que había algunos más y mejores que había leído alguna vez. La cabeza hacia lo suyo mientras conversaba con Jamsg hasta que me cayó la locha: los boletines de periodismo.com, de los que soy subscritor desde hace años. Pero había un problema salvo los de 2004 para acá que tengo a bien resguardo en mi cuenta de hotmail no tenía ni idea como conseguir los anteriores a esa fecha pues enel sitio de periodismo.com no estaban.
Lo cierto es que mientras conversaba con Jamsg trataba de buscarlos con la ayuda de Google, primero por las dudas con la búsqueda avanzada en el mismo sitio por si estaban escondidos por allí. Luego con el nombre del boletín y finalmente con la serie ¡Y resultó que aparecieron! Diego Rotman, el creador de periodismo.com los colocó en su blog y allí están esas joyas de periodistas escribiendo sobre periodismo, que ami me parece que enseñan mucho de la profesión.Más que algunos profesores que a uno le hayan dado clase.
El blog de Rotman se llama Malas Palabras. Y allí tiene un apartado que se llama Boletin 100, dónde están buena parte de eso textos. Y en los que si se busca con el buscador bajo el nombre Lo que aprendí :salen lo que le contaron al respecto a Rotman personajes como: Javier Darío Restrepo, Rodrigo Fresán, Pepe Rivas, Homero Alsina y otros más que en unas cuantas lineas nos hablan en primera persona sobre la profesión.
Pues nada, los enlazo a través de este post para aquellos que como yo se que sienten pasión por el periodismo. Por el buen periodismo.
03-23-06
¡Por favor no estudies comunicación social! (parte I)
Razones equivocadas:
Si quieres salir por televisión, no hace falta estudiar comunicación.
Si quieres ser editor, camarógrafo,locutor e incluso presentador de programas, no hace falta estudiar comunicación.
Si quieres ser famoso no hace falta estudiar comunicación.
Si quieres ser narrador deportivo,de noticias o de farándula no hace falta que estudies comunicación.
Si quieres masajear tu ego no hace falta estudiar comunicación.
Si quieres ser diseñador no es necesario (aunque puede ser muy bueno) estudiar comunicación.
Si quieres ser cantante o actor no hace falta estudiar comunicación.
Si no sabes que estudiar, por favor ni se te ocurra estudiar comunicación.
Algunos mitos:
“A mi no me interesa escribir, lo que me interesa es lo audiovisual”. Si te interesa la comunicación social te debería interesar leer y escribir. Es verdad que todos los años las escuelas graduan gente que solo ha leído fotocopias en la carrera, pero en comunicación, en cualquier área se escribe y mucho. Se escriben los copys para publicidad, los guiones de cualquier tipo en lo audiovisual, los informes y las estrategias de relaciones públicas y por su puesto se escribe en la práctica periodistica. Escribir no solamente está viinculado al área de periodismo impreso sino que te capacita para poder organizar las ideas de manera eficiente, y te da la posibilidad de organizar y crear discursos coherentes. Esto vale para relacciones públicas, corporativas, publicidad, periodismo, diseño de información y el largo etcetera que abarca la carrera de comunicación. Si no te gusta leer o escribir hazle un favor a la profesión y no la estudies.
05-07-05
Mi diario ideal
Me tropecé navegando por La Jornada, el diario de la Universidad Nacional Autonóma de México, con un sitio maravilloso. Al menos por seis dias.Se llama Press Display y te permite ver y leer más de 200 diarios de todo el mundo. Pero no verlos en su versión web, sino en su versión papel, en su diseño papel. Lo cual para mi es una gozada pues yo tengo un fetiche particular por el diseño de periodicos y revistas integrado claro siempre con el contenido.
Pensaba, ahora que recién salgo de la ducha en como sería mi periódico ideal:
Para empezar sería tabloide y tendría el diseño de Liberation. El diario mejor diseñado del mundo,francés, chic y de izquierdas, fundado por Jean Paul Sartre y por su actual director Serge July.
Tendría también la irreverencia de Página 12, diario argentino del cual fui durante un buen tiempo adicto y compraba la edición dominical cada semana en el sempiterno kiosco del sur de la Avenida Casanova.Ahora hasta tengo un amigo venezolano que es periodista de allí.
Mi diario ideal tendría las entrevistas de la contraportada de La Vanguardia, en especial las que hace Ima Sanchís pues es capaz de hacer siempre las preguntas acertadas para que los personajes se describan siempre a si mismos en cada respuestas dejándolos hablar a gusto pero en un espacio contado y reducido. Seguro están muy bien editadas, porque la edición casi no se nota.
Mi diario ideal tendría un suplemento de cultura que sería una mezcla de Cultura/s de La Vanguardia (también bellamente diseñado) con Babelia de El País de España y con el toque contraculturla de la revista Ajoblanco.
Y si hablamos de suplementos tendría uno de económia tan bueno como ese diario venezolano color salmón de los años 90: Económia Hoy. Con ese diario aprendí de economía y ese diario tenía la que ha sido para mi la mejor edición dominical de un diario en este país. Las ediciones de Domingo Hoy. Lástima que la crisis bancaria y las constantes pérdidas acabaran con el diario de los Di Mase. El diseño de este diario siempre me parecio singular: muchas ilustraciones ¿dónde está Peli hoy en día? no escatimaba espacio para los buenos textos y hacia un uso preciso del blanco y negro y el color.
Mi periódico ideal tendría columnistas como José Igancio Cabrujas o Juan Nuño que devoré de pequeño en las páginas de El Diario de Caracas y de Economía Hoy.
Mi periódico ideal tendria un editorialista tan frontal e irreverente como Teodoro Petkoff en Tal Cual. Poruqe editorialistas así son los que hacen destacar a un periódico.
Mi periódico ideal tendría unos retratos (perfiles) tan buenos como los de la última página de Libération y unas páginas de reportajes internacionales tan buenas como los “Horizons” de el diario Le Monde (no confundir con Le Monde Diplomatique por favor).
Mi periodico ideal tendría unos periodistas tan comprometidos como los del diario El Espectador de Bogotá en los años 80 y claro los recursos económicos de El País de España y los sueldos del Wall Street Jorunal.



